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Arado y poda

Terminada la recolección y cuando el terreno está en condiciones, se hace una arada con cultivador especial, retocando a mano las zonas en el entorno de la cepa para que quede perfectamente limpia y se facilite su aireación. Entrado el invierno, cuando se observa que la cepa está en periodo de descanso se efectúa la poda.

 

El trabajo de poda se realiza manualmente.

 

Esta operación puede considerarse la más importante que se realiza sobre la cepa porque, dependiendo de como se haga, repercutirá en todo el proceso evolutivo de la cepa e incluso a la calidad y cantidad de uva.

Este trabajo lo realizamos de forma manual, cepa a cepa, decidiendo qué brotes dejar con la distancia adecuada. Tres brotes en cada lado con dos palos en cada punto y dos brotes más la ciega en cada palo, eliminando zonas viejas o secas y sujetando la cepa a los alambres para prever la conducción en espaldera.

A continuación se protegen con los productos apropiados las heridas que hemos hecho como consecuencia de los cortes de poda. Esta operación es importante para que la cepa no sea atacada por parásitos a través de estos puntos.

En la primavera vienen los tratamientos, manuales y cepa a cepa, para prevenir las enfermedades parasitarias; luego, si la evolución es correcta, llega la poda en verde que retirará todos los brotes que no corresponden a la poda inicial.

Más tarde, cuando el racimo comienza a desarrollarse se efectúa el desnietado o retirada de los brotes surgidos junto al nacimiento de algunas hojas. Esta es una operación muy importante y, sin duda extremadamente laboriosa, que es vital para la excelencia de nuestros vinos ya que, con ella se consigue que la cepa alimente al fruto y no a la producción de palos y hojas.

Además, no podemos dejar de tener siempre presente, que desde la poda hasta entrada de la primavera, además de todo lo anterior, damos dos pasadas de cultivador para eliminar malas hierbas y oxigenar el terreno.

 

La producción media no supera 2 Kg por cepa.

 

Cuando el racimo empieza a estar formado y mucho antes del envero se hace un entresaque que consiste en retirar todos los racimos que no son “perfectos”, dejando solamente la cantidad óptima para que al final del proceso, la producción media de una cepa no sea superior a 2 Kg de peso. Esta operación es, además, muy arriesgada ya que las inclemencias del tiempo hasta el momento de la vendimia pueden destrozar las mejores previsiones.

Finalmente y como última operación, cuando comienza el envero se levantan las ramas de un lado de la cepa para que queden los racimos al descubierto y se les facilite la aireación y la radiación solar de la mañana, evitando así el sol de la tarde nada bueno para la uva.

Llegado el verano, tapamos todas las cepas con redes para evitar que pájaros u otros animales dañen los racimos. La cepa debe desarrollarse tranquila y perfectamente cerrada. En Bodegas el Recodo no podemos admitir y menos todavía usar, un racimo imperfecto o de baja calidad.

Aspecto relevante, añadido a lo anterior, porque nuestra producción y calidad dependen en gran medida de las condiciones climáticas y de las operaciones que hemos realizado y porque nuestro objetivo es hacer el vino que se puede producir en nuestras tierras, que son secano, es nuestro rechazo a regar los viñedos; estamos convencidos de que la calidad de la uva es muy superior sin regadío, por ello, la uva de nuestras cepas, aunque de menor tamaño, es sin duda, de la mayor calidad.